De violaciones y otras agresiones

Tuve sexo con alguien, me gustó, y seguí mi vida. Meses después me di cuenta que estaba embarazada, obligada a tener en mi útero un feto por nueve meses, no lo quería tener. Mi religión me iba a excomulgar si no lo hacía, que de por sí todos me veían mal por estar embarazada sin esposo, mi familia me iba a abandonar también. La sociedad me obligó a darlo a luz. Aquí estoy criando sola por el resto de mi vida a un niño por el que no siento nada.

¿Qué vida va a tener esa mujer? ¿Qué calidad de vida tendrá ese niño? ¿Fue una violación obligarla a dar a luz?                                                                                                                                                                                                        

Entre un hombre y una mujer, el cuerpo de la mujer es el único que puede tener un bebé, es el único que puede ser fecundado, y como el cuerpo de la mujer es el que finalmente dará a luz a un niño, es ella la única que, por lógicos motivos, se toma, digo, perdón, se debería tomar en cuenta con respecto al debate que se tiene sobre legalizar el aborto.

¿Hasta cuándo, la opinión de un hombre sobre las mujeres, va a ser relevante o hasta más importante que la de las mujeres? Si un hombre fuera el que se embaraza, la situación sería muy distinta.

Las mujeres no le deben a nadie, a ningún hombre u otra mujer la explicación de por qué decidió así sobre su cuerpo; su manera de ser, de vestir, de caminar, cómo ve a los demás, la forma en la que se expresa, las mujeres no deben explicación alguna a otra persona sobre la decisión que tomó o tomará sobre su propio cuerpo.

Es una violación a la mujer cuando se le niega abortar. ¿Por qué? Porque esto no le incumbe a nadie más que a ella. Esto de legalizar o no una práctica en el cuerpo de alguien ajeno a usted, es por sí mismo un delito.

Si una mujer que no fue violada, no quiere tener un hijo, y quiere abortar el feto, el Estado dice NO. De acuerdo con el Artículo 121 del Código Penal: no es punible el aborto practicado con consentimiento de la mujer por un médico o por una obstétrica autorizada, cuando no hubiere sido posible la intervención del primero, si se ha hecho con el fin de evitar un peligro para la vida o la salud de la madre y éste no ha podido ser evitado por otros medios.

El aborto, por derecho, debería ser legal y gratuito. Haciéndolo seguro para las que quieran recurrir al procedimiento, sea la razón que sea. Esto no significa que las ya miles de madres en Costa Rica, ahora decidan abortar, esto no significa que usted mujer, tenga que abortar. Lo único que significaría poder abortar en Costa Rica, es que se pueda abortar, no que sea obligación, es solo una opción. Entendamos que la mujer que no quiera abortar, no lo hará.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), para 2008, se realizaron 22 millones de abortos peligrosos, de los cuales 47.000 provocan defunciones y más de 5 millones conllevan complicaciones, casi todos ellos en países en desarrollo.

La salud mental y física de una madre está en peligro cuando el país al que pertenece le niega un derecho, porque le niega decidir libremente sobre su cuerpo. Hay maneras, peligrosas, pero hay maneras, y si una mujer está decidida a no tener un hijo, no lo va a tener.

La OMS menciona que ‘‘casi todas las defunciones y discapacidades derivadas del aborto se podrían prevenir mediante la educación sexual, uso de métodos anticonceptivos eficaces, el acceso a servicios de aborto seguro provocado, y la atención oportuna de las complicaciones’’.

Hace un mes, una niña menor de 15 años violada por su padre, decide, después de nada más que acoso de los ciudadanos costarricenses y religiosos, conservar el feto. Su decisión fue más que manipulada por los medios de comunicación y las personas que se creyeron con el derecho a opinar sobre el cuerpo de esta niña.

En agosto del 2016 un clérigo musulmán, Ismail Berdiev dijo “Hay que circuncidar a todas las mujeres para eliminar el libertinaje de la faz de la tierra”

A lo que otros hombres respondieron:

  •  ‘‘La educación PUEDE ser una alternativa a la ablación’’. – Guennadi Onishchenko, ex jefe de los servicios de salud rusos y consejero del primer ministro Dimitri Medvedev.
  • ‘‘No todas DEBEN ser circuncidadas’’. – Vsevolod Chaplin, pastor ortodoxo.

Al terminar de leer la noticia, me quedé sin más que preguntas:

¿En serio? ¿Qué les duele tanto de las mujeres? ¿Se acomplejan por machismos ancestrales? ¿Es que todavía las ven como un sexo débil? ¿Una herramienta para manejar cuando quieran descendencia? ¿No es vida ni merece respeto, si no es un hombre?

Persona, sea quien sea, usted no tiene derecho de debatir sobre el cuerpo de nadie. Claro es culpa de las mujeres, resulta que el “libertinaje” se combate limitándolas sexualmente a ellas. ¿Combatir qué? ¡Supérelo! Es sexo, no una guerra. No es su cuerpo, no es su decisión.

Fcesca M.

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