Compulsivo año nuevo.

2018, enero: nuevo año, nuevos comienzos, libro de 365 páginas en blanco ansiosas por ser rellenadas con tinta permanente.

Sería mentira decir que esto es algo que siempre me pasa, sería mentira decir que esto es algo que nunca me había pasado. Este año comenzó con un fuerte y en muchos sentidos innecesario gasto de dinero de mi parte. Lamentablemente también es mi cumpleaños en este primer mes, y no es excusa, pero bueno uno hace gastos de más este mes de fiesta, o invertidos en su mismo ser con auto regalos, que es mi caso. Me fui de viaje por mi cumpleaños, celebración que apenas con 21 empecé a disfrutar y a hacer a mi manera, inicié cuatrimestre en la universidad, continúo con un técnico en otra universidad, inicié clases de técnica vocal, compré docenas de libros, compré mucha ropa, en mi defensa casi nunca me compro ropa y a veces se vuelve necesario colorearse diferente y falta un detalle más que es poner el trasero a trabajar en el gimnasio, pero bueno estar gordo o delgado no me hace mejor o peor persona, es algo que haré para febrero, todo bien. Todavía falta también un par de perforaciones nuevas que quiero lucir para cuando llegue este segundo mes con urgencia. En fin, que esto y más son gastos en grande que hice y haré solo en enero.

Redefinamos qué de todo fue necesario o capricho:

Universidad 1: es un compromiso y obligación, además de ser mi último cuatrimestre en clases como tan. Necesario.
Técnico: II Bimestre. Continúo una meta más. Necesario.
Viajé por mi cumpleaños: necesario. Viajar siempre es una necesidad, es abrirse a experiencias nuevas, cultura que alimenta el alma.
Libros de más: capricho si no los leo, pero los estoy leyendo, así que es necesidad. Abrir la mente en un mundo con humanos destruidos como este, es más que urgente.
Ropa: un poco de más de lo que pensaba, sin embargo no fue un exceso, Capricho, si lo que hice fue guardarla en la profundidad de mi armario y no ven la luz nunca, pero apenas esté lavada y limpia, será estrenada con caché. Necesidad. Siempre parezco uniformada con la misma ropa.
Canto: lo dejé hace años, después de hacerlo también muchos años, es un placer, es un pasatiempo que me define desde siempre. Necesidad.

Faltan las perforaciones y el gimnasio. De repente las perforaciones son caprichos, pero es divertido jugar con el cuerpo y ponerle brillos diferentes, que simplemente complazcan un gusto propio, lo malo es el precio, lo bueno es que estaría libre de infecciones porque confío en el lugar y sus profesionales. Ahora el gimnasio, no es capricho si pago y voy, claro, el ejercicio para este cuerpo sedentario es necesario.

¿Qué excusa tienen los demás por su compulsión de año nuevo?

Vi a al menos diez individuos, más o menos adultos jóvenes, en un mismo día con la nueva colección de una marca de mochilas, que sí están hermosas, pero no las necesitaban, ¿las otras las botaron en perfectas condiciones?, ¿las habrán apilado en su cuarto junto a las muchas más que tienen ahí de los dos años anteriores?, en el mejor de los casos fueron donadas o regaladas a gente que las necesita, pero la mayoría no piensa en eso.

Vi a padres de sobra y jóvenes de sobra en un intento por comprar útiles escolares porque ya falta nada para que empiecen las clases, y ¿en serio necesita su hijo otra goma, otros lapiceros, otras cartucheras, nuevos maletines, nuevos cuadernos inmensos que ni se aguantas los pobres y por eso terminarán usando uno y los demás los desperdiciarán? No creo que cuando terminó el año lectivo anterior mágicamente desapareció todo, todo se perdió, es puro consumismo desmedido, el antojo por comprar todo nuevo.

Son solo dos ejemplos particulares donde el consumismo del año nuevo se ven más que definidas en las personas. No hay justificación para comprar de cero todos los útiles escolares de su hijo, no hay justificación para que, si lo hace, no donar lo anterior, o regalarlo, a nadie muy lejano, puede ser un sobrino con menos recursos económicos que su familia, o a un compañero de su hijo cuya situación, se conoce, él así no lleva nada porque no tiene cómo pagarlo. No hay justificación para que los jóvenes cambien de mochila cada vez que llega una nueva colección a las tiendas. Son compras vacías. Imaginen solamente la producción de desechos que están creando por el desinterés en conservar lo que está en perfectas condiciones. Eso sin mencionar que entre más se consuma en las tiendas, ellas más traerán para que ustedes gasten y gasten, es un ciclo de consumismo, que se convierte en basura sin más por complacer caprichos.

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Sin ninguna vergüenza, deje de comprar sin necesitarlo, cada vez que esté en la tienda pregúntese si lo necesita o lo está poniendo en su carrito porque estaba bonito, o porque el que tiene en la casa está ‘viejo’. Sin ninguna vergüenza regálele a su familia, si ellos no tienen esa posibilidad, lo que tiene de sobra y está todavía en buenas condiciones, done, done, done; con ayuda de sus amigos, que mínimo uno, conoce personas que por cualquier motivo se quedaron sin casa por una emergencia o lo que sea. Esté seguro de que lo que usted ya no quiere y cree que está viejo y feo, otra persona lo sueña. No sobran las buenas acciones, son necesarias.

-Fcesca M.

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